sábado, 27 de marzo de 2010

Episodio 4: Buenos Aires, La Provincia.

No todo había comenzado tan bien, tenía un poco de acné en la cara y en el culo. La cocaína tiene ese efecto indeseado en la piel, te la reseca mucho. No me alcanzaban las cremas ni lociones para remediarlo. Así es como hago una cita para la cosmetóloga de la estación Once.
Ricardo, el secretario, un morocho con la piel de dios. Un dios negro pero con claritos. Todos los dientes salidos y ese abdomen semi-desnutrido de Provincia de Buenos Aires de cuando la cocaína era importada y gobernaba Duhalde.

Pasá querido, sentate acá.
¿Dónde?
Acá. (Yo encantada).
¿Mucho va a tardar esto?
No quedate tranquilo en un minuto pasa Emilse con las cremas para limpiarte la cara. Justo acá llega.
Hola, mi amor, ¿cómo estás? Bien, bien, me alegro. Tirate para acá, así, sí. Listo, en diez paso para limpiarte.

Estaba tirada en un box sin música, con una pasta de mierda en la cara, con ganas de un pase y una dilatación que tenía el intestino hecho una caverna.
Te vengo a limpiar yo, que Emilse está con otro paciente. ¿Cómo te sentís?
Tengo la boca un poco seca.
Tomá esto.
Y el palo bonaerense de carne en el medio de la cara llena de crema. ¡La sed que tenía que me tragué ese porongon untado con crema de ordeñe! En esa pija no había desnutrición bonaerense ni pases de cocaína que te la dejan blanda.

Ese masaje facial terminó de aflojarme los poros y humectó toda mi sequedad de piel anal. Ricardo, un maestro del masaje Falo-Facial.
Voy a volver, segundo piso estación Once, Ferrocarril Sarmiento que "te la mete hasta el fondo" de la provincia de Buenos Aires.

2 comentarios:

  1. eh lesbiana rescatate !

    a dónde va esta historia ??

    ResponderEliminar
  2. ahí va ...

    el himno de este blog tendría que ser algún disco de shania twain en repeat.

    ResponderEliminar