Habían pasado muchos años desde que empecé a cojer con hombres y el sexo ya no me divertía.
Entonces comencé el tratamiento con hormonas, estrógeno mezclado con cocaína. Una linea, un pinchazón, una linea, un pinchazón. Y no paraba, no podía dejar de darme lineas y pinchazones.
No me salían tetas, pero me crecía la panza. Me cagaba encima. Al principio aspiraba tan fuerte que me bajaba la presión. Me caía al piso y eructaba. Dormía de día cagaba de noche.
Diez meces duro la transformación. Casi un kilo de cocaína y dos litros de estrógeno después, era un hombre hecho y derecho.
Era una Lesbiana hormonal.
domingo, 7 de marzo de 2010
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